¿Sabias que somos amigos de Jesús?
¿Somos amigos de Jesús?
¿Jesús es nuestro amigo?
Y si decimos que sí, podemos hacernos otra pregunta:
¿Cómo somos nosotros como amigos?
¿Nos involucramos realmente en nuestras amistades o somos poco comprometidos? ¿Estamos cuando nuestros amigos nos necesitan? ¿Somos leales? ¿Nos interesa realmente lo que les pasa?
La amistad implica mucho más que pasar tiempo juntos. Implica ayuda mutua, lealtad, amor desinteresado, guía, compromiso y perseverancia.
Y si Jesús nos llama amigos, ¿qué significa ser amigos de Él?
Una amistad que implica compromiso
La palabra compromiso nos habla de asumir una responsabilidad con alguien o con algo y perseverar en ella.
Y desde el principio, Dios decidió establecer una relación de compromiso con su pueblo.
En Deuteronomio 29:10-14, Dios establece un pacto con su pueblo. No era simplemente una relación superficial: era una alianza en la que Dios se comprometía con ellos y ellos debían comprometerse con Él.
Dios sigue buscando una relación con nosotros.
No quiere que nuestra relación con Él sea solamente asistir a la iglesia, escuchar una prédica o conocer algunos versículos.
Quiere que lo conozcamos y que caminemos con Él.
Jesús nos llama AMIGOS
“Ustedes son mis amigos si hacen lo que yo les mando. Ya no los llamo esclavos, porque el amo no confía sus asuntos a los esclavos. Ustedes ahora son mis amigos, porque les he contado todo lo que el Padre me dijo.”
Juan 15:14-15 NTV
Jesús mismo nos llama amigos.
Pero hay algo interesante en lo que dice: esta amistad está relacionada con la obediencia.
Ser amigo de Jesús no significa simplemente decir que creemos en Él. Significa querer conocerlo, escuchar su voz y vivir de acuerdo con lo que Él nos enseña.
Entonces:
¿Cómo somos amigos de Jesús?
Con fe y obediencia
Ser amigos de Jesús implica confiar en Él, incluso cuando no entendemos todo.
La fe nos lleva a creerle, pero también a obedecerlo.
Jesús tiene un propósito para cada uno de nosotros y un llamado específico para nuestra vida.
“Si alguno quiere ser mi discípulo, tiene que negarse a sí mismo, tomar su cruz y seguirme.”
Lucas 14:26-27
Seguir a Jesús significa que Él y su llamado tienen que estar por encima de todas las demás cosas.
Nuestra comodidad, nuestros planes, nuestras relaciones y nuestros deseos no pueden ocupar el primer lugar.
No significa que las demás cosas no importen.
Significa que Jesús tiene que ocupar el primer lugar.
Una amistad que cuesta
Jesús nunca dijo que seguirlo iba a ser fácil.
Hay momentos en los que obedecerlo va a significar tomar decisiones difíciles, renunciar a cosas o elegir su voluntad por encima de la nuestra.
Pero cuando realmente entendemos quién es Jesús, descubrimos que vale la pena.
“Y todo el que haya dejado casas o hermanos o hermanas o padre o madre o hijos o bienes por mi causa recibirá cien veces más a cambio y tendrá la vida eterna.”
Mateo 19:29
La amistad con Jesús requiere obediencia, pero también nos lleva a una vida mucho más profunda con Él.
Ser amigos de Dios significa elegirlo a Él
“¿No se dan cuenta de que la amistad con el mundo los convierte en enemigos de Dios?”
Santiago 4:4-5
No podemos querer vivir completamente de acuerdo con lo que Dios quiere y, al mismo tiempo, elegir constantemente aquello que nos aleja de Él.
Dios desea nuestra amistad.
Quiere que lo elijamos.
Y eso implica revisar nuestras decisiones y preguntarnos:
¿Esto que estoy haciendo me acerca a Dios o me aleja de Él?
Ser amigo de Jesús también significa aprender a decir que no a aquello que ocupa un lugar que solamente Él debería tener.
Honrar a Jesús en nuestra vida diaria
“Pues vivimos para el Señor y cuando morimos, morimos para el Señor. Así que tanto si vivimos como si morimos, pertenecemos al Señor.”
Romanos 14:8
Nuestra relación con Jesús no debería quedar solamente dentro de la iglesia.
Tiene que verse en nuestra vida diaria.
En cómo tratamos a nuestros amigos.
En cómo hablamos.
En cómo reaccionamos cuando algo nos molesta.
En nuestras decisiones.
En lo que hacemos cuando nadie nos está mirando.
Cada una de nuestras acciones puede ser una manera de honrar a Dios.
Por eso, ser amigo de Jesús también implica vivir de una manera que lo honre.
Y cuando dejamos de honrarlo deliberadamente, estamos despreciando aquello que Él merece de nuestra parte.
“El hijo honra a su padre y el siervo honra a su señor. Si yo soy padre, ¿dónde está el honor que merezco?”
Malaquías 1:6
Perseverar
Una amistad verdadera no existe solamente cuando todo está bien.
Está también en los momentos difíciles.
Lo mismo sucede con nuestra relación con Dios.
“Nosotros, en cambio, dedicaremos nuestro tiempo a la oración y a enseñar la palabra.”
Hechos 6:4
La vida con Jesús requiere perseverancia.
Habrá días en los que tendremos ganas de orar y días en los que no.
Habrá momentos en los que sintamos mucho a Dios y otros en los que no sintamos nada.
Pero nuestra relación con Él no puede depender solamente de nuestras emociones.
Seguimos buscando. Seguimos orando. Seguimos creyendo. Seguimos caminando.
Eso también es compromiso.
Y todo comienza con el amor
“Por lo tanto, imiten a Dios en todo lo que hagan porque ustedes son sus hijos queridos.”
Efesios 5:1
Somos hijos de Dios y Él nos ama.
Esta es la clave para entender toda esta relación.
Jesús no nos ofrece su amistad porque tengamos algo que darle.
Él tomó la iniciativa.
Nos ofreció su amistad por amor.
Y lo demostró de la manera más grande:
Entregó su vida por nosotros.
“No hay un amor más grande que el dar la vida por los amigos.”
Juan 15:13
Jesús no solamente dijo que nos amaba.
Lo demostró.
Y quizás la pregunta que tenemos que hacernos es:
¿Somos conscientes del amor que Jesús tiene por nosotros?
Porque cuando realmente entendemos cuánto nos ama, nuestra respuesta empieza a cambiar.
Ya no obedecemos solamente porque “tenemos que hacerlo”.
Queremos agradarle porque lo amamos.
Ya no buscamos a Dios solamente cuando necesitamos algo.
Queremos estar con Él porque disfrutamos de su presencia.
Ya no vemos el compromiso como una obligación.
Lo vemos como una respuesta al amor que Él primero nos dio.
¿Queremos ser amigos de Jesús?
Jesús nos ofrece su amistad.
Pero ahora la decisión es nuestra.
¿Queremos aceptar esa amistad?
¿Estamos dispuestos a comprometernos con Él?
¿Estamos dispuestos a obedecerlo, perseverar y ponerlo en primer lugar?
Jesús es el mejor amigo que podemos tener.
Un amigo que nos ama, nos guía, nos acompaña, nos corrige, nos transforma y nunca nos abandona.
Y aceptar su amistad no es simplemente agregar algo más a nuestra vida.
Aceptar la amistad de Jesús cambia y transforma nuestra vida.
Jesús nos ofrece su amistad.
¿Qué vamos a hacer nosotros con ella?

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