Ríos de agua
¿DÓNDE ESTAMOS BUSCANDO SACIAR NUESTRA SED?
Jeremías 2:13, versículo que se charló durante la semana:
“Porque dos males ha hecho mi pueblo: me dejaron a mí, fuente de agua viva, y cavaron para sí cisternas, cisternas rotas que no retienen agua.”
Hablaba sobre satisfacer las necesidades en ídolos o dioses, y sabemos que no nos sirve de nada eso, no nos llena por completo. Por eso habla sobre las cisternas, un agua estancada que no llega a nada.
Ellos no buscaban en la fuente de vida que era Dios. Muchas veces buscamos satisfacer nuestras necesidades mal enfocados, capaz que en modas u otras cosas, pero la verdad es que solo Dios puede llenar los vacíos más profundos que tenemos, solo Él puede hacerlo.
Israel se olvidaba continuamente de esto, se iba atrás de cualquier cosa que pasa por ahí.
Muchas veces nosotros podemos ir o nacer en la iglesia, pero tener otros dioses, sin buscar en la fuente de agua viva.
LAS CISTERNAS
La cisterna representa la fuerza del hombre, la cual dice que es por nuestra cuenta que tenemos el agua en ese lugar.
Nos damos el crédito y decimos que somos autosuficientes y muchas veces, cuando hacemos las cosas por nosotros, creemos que todo es gracias a nosotros y que en ningún lugar está Dios.
Como con los pozos de agua que hizo Jacob y eso le dio el crédito a Jacob por hacerlos.
Cuando buscamos cosas por nuestra cuenta, creamos cosas que no crecen. El agua no es fresca, sino que es agua estancada.
Por eso es necesario que Él esté en ese proceso.
Al dejarlo ahí es algo momentáneo y es solo para saciarlo, y no sirve de nada.
JESÚS Y LA MUJER SAMARITANA
Juan 4:1-14
“1Cuando, pues, el Señor entendió que los fariseos habían oído decir: Jesús hace y bautiza más discípulos que Juan 2(aunque Jesús no bautizaba, sino sus discípulos), 3salió de Judea, y se fue otra vez a Galilea. 4Y le era necesario pasar por Samaria. 5Vino, pues, a una ciudad de Samaria llamada Sicar, junto a la heredad que Jacob dio a su hijo José. 6Y estaba allí el pozo de Jacob. Entonces Jesús, cansado del camino, se sentó así junto al pozo. Era como la hora sexta.
7Vino una mujer de Samaria a sacar agua; y Jesús le dijo: Dame de beber. 8Pues sus discípulos habían ido a la ciudad a comprar de comer. 9La mujer samaritana le dijo: ¿Cómo tú, siendo judío, me pides a mí de beber, que soy mujer samaritana? Porque judíos y samaritanos no se tratan entre sí. 10Respondió Jesús y le dijo: Si conocieras el don de Dios, y quién es el que te dice: Dame de beber; tú le pedirías, y él te daría agua viva. 11La mujer le dijo: Señor, no tienes con qué sacarla, y el pozo es hondo. ¿De dónde, pues, tienes el agua viva? 12¿Acaso eres tú mayor que nuestro padre Jacob, que nos dio este pozo, del cual bebieron él, sus hijos y sus ganados? 13Respondió Jesús y le dijo: Cualquiera que bebiere de esta agua, volverá a tener sed; 14mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna.”
Nos habla sobre una enemistad de los judíos con los samaritanos. Ellos se odiaban entre ellos.
Jesús, al llegar al pozo, vio que una mujer estaba por sacar agua, y Él le dijo: “Dame de beber”.
Algunos lo toman como sed de los que están perdidos.
Ella se asombra de cómo Él le va a pedir a una mujer samaritana.
También nos muestra que Jesús rompe con cualquier patrón. A Él no le importa quién era o quiénes somos, solo le importa que conozcan de Él.
Después de esa charla con la mujer, todo el pueblo samaritano empezó a creer en Él.
¿Alguna vez nos tocó esa situación de tener que hablar con alguien al que nadie lo quiere?
Jesús nunca dijo quién era, pero ella habló con Él igual.
Y Él le dijo: “Si supieras quién te pide agua, vos me pedirías y yo te daría agua viva”.
Esto nos refleja que por más que nosotros no le demos nada, Él está expectante de darnos algo.
Que por más de que no le demos nada, Él nos daría igual.
Estamos para lo que Él nos quiere dar, pero cuando nosotros tenemos que dar, no damos nada.
Muchas veces actuamos como esta mujer, pero Él nos busca para darnos el regalo de bendición, vida eterna, entre otras cosas.
Él está para nosotros siempre, y a veces nosotros no estamos ahí.
¿QUIÉN NECESITA DE QUIÉN?
Ella le dice que de dónde va a sacar esa agua.
Y acá nos ponemos a pensar:
¿Quién necesita de quién?
¿Jesús el agua?
¿O ella el agua viva?
Muchas veces pensamos que estamos ayudando a Dios en algo, o que Él necesita de nosotros, pero Él lo puede hacer igual con nosotros o sin nosotros.
Lo que hace la diferencia es Él en nosotros.
Sin Él no somos nada.
Nosotros necesitamos 100% de Él.
Lo que hacemos es porque Él quiso que lo hagamos.
¿Qué pensamos de esta situación?
¿Nosotros le hacemos favores a Dios?
¿O Él nos hace favores a nosotros?
EL AGUA VIVA ES GRATIS
En los versículos 13-14 que leímos antes, dice que cualquiera que busque saciar su sed y que no sea por Él va a volver a tener sed.
En Apocalipsis 22:17 dice:
“Y el Espíritu y la Esposa dicen: Ven. Y el que oye, diga: Ven. Y el que tiene sed, venga; y el que quiera, tome del agua de la vida gratuitamente.”
Dice que el que tenga sed venga, que es gratuitamente.
No tenemos que pagar nada.
¿Cuántas soluciones de nuestros problemas hay que pagar algo si buscamos en el mundo y el Señor nos lo da gratuitamente?
El día donde Jesús fue sacrificado, el malhechor lo único que hizo fue reconocerlo y fue al cielo.
Al tener a Jesús en nuestro corazón es gratis.
ACERQUÉMONOS A LAS AGUAS VIVAS
Acerquémonos a las aguas vivas.
Si estamos buscando salidas en cualquier otro lado que no es Jesús, nunca vamos a saciarnos ni a nuestras necesidades, porque solo Jesús llena todo.
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