Predica: Marcelo Gonzales
Sábado 21 de marzo – Reunión de jóvenes
“Al taller del Maestro”
📖 Biblia – Jeremías 18:2-6
“Levántate y vete a casa del alfarero, y allí te haré oír mis palabras… ¿No podré yo hacer de vosotros como este alfarero, oh casa de Israel?”
¿Cuánto hace que no vas al taller del Maestro?
¿Estás dispuesto a volver a pasar por el taller del Maestro?
El alfarero no tira el barro, lo vuelve a formar.
Si fallaste… volvé al alfarero.
Si caíste… volvé al alfarero.
Si te equivocaste… volvé al alfarero.
Cada vez que vamos al alfarero, Dios nos restaura, y eso nos hace más fuertes.
Cada proceso en nuestras vidas tiene un propósito.
Dios nos tiene en Sus manos, trabajando y moldeando:
-nuestro carácter
-nuestros egoísmos
-nuestros fracasos
Las grietas no definen quién sos.
Dios define quién sos.
Cuando vamos a Sus manos, Él:
-nos transforma
-nos restaura
-nos recuerda nuestra verdadera identidad en Él
Rendirse a Dios es permitir que Él:
-actúe
-moldee
-transforme nuestra vida
📖 Romanos 12:2 → Rendirnos a Dios y dejar que Él nos transforme.
A veces, la vasija se rompe y necesita ser rehecha.
Eso implica procesos dolorosos.
Muchas veces no vemos nada bueno en el proceso…
Pero:
- Es ahí donde Dios nos moldea.
- Es ahí donde Dios nos transforma.
Vasos de honra y deshonra
📖 2 Timoteo 2:20-21
Vaso de honra:
-pasa por el taller
-se deja limpiar
-deja que Dios quite las impurezas
-se deja usar por Dios
Vaso de deshonra:
-no se deja transformar
-su carácter impide que Dios lo use
-no es útil para el Reino
Pasar por el taller también significa: Buscar consejo en la fuente de sabiduría (Dios).
En el taller del Maestro, Dios nos trata con amor.
La transformación siempre va a ser con amor.
Aunque el proceso duela, Dios está obrando con amor.
Él convierte lo roto en algo con valor solo en Sus manos
¿Te imaginás que es Dios mismo, con Sus manos, trabajando en tu vida?
Nuestras vidas están en Sus manos.
📖 Isaías 64:8
Aunque seamos barro, en las manos del Señor tenemos valor.
En las manos del alfarero:
comenzó una obra maestra en cada uno de nosotros
hay un plan y propósito establecido
Y nada ni nadie puede arrebatar el propósito de Dios para tu vida.
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