La oración
LA ORACIÓN 🙌
¿Qué es orar?
Orar es hablar con Dios.
No necesitamos palabras complicadas ni un lugar específico para hacerlo. Podemos hablar con Él en nuestra habitación, mientras caminamos, antes de dormir, al levantarnos o en cualquier momento del día.
La oración es un espacio para acercarnos a Dios, contarle lo que nos pasa y compartir con Él nuestra vida.
¿Para qué oramos?
Podemos orar para:
- Agradecerle.
- Pedirle ayuda.
- Alabarlo.
- Contarle lo que nos pasa.
- Pedir perdón.
- Buscar su dirección.
- Entregarle nuestras preocupaciones.
La oración no debería ser solamente un momento en el que le pedimos cosas a Dios.
También es un momento para escucharlo, agradecerle y reconocer quién es Él.
¿Cómo debemos orar?
En Mateo 6:6-15, Jesús nos enseña una oración modelo.
Esto no significa que tengamos que repetirla palabra por palabra cada vez que oramos.
Jesús nos está enseñando cómo debería ser nuestra oración y qué cosas podemos tener en cuenta cuando hablamos con Dios.
1. “Padre nuestro que estás en los cielos”
La oración comienza reconociendo a quién estamos hablando.
Dios es nuestro Padre.
Por eso, cuando oramos, primero debemos dirigirnos a Él y reconocer nuestra relación con Él.
No estamos hablando con alguien lejano.
Estamos acercándonos a nuestro Padre.
2. “Santificado sea tu nombre”
Después reconocemos quién es Dios.
Santificar su nombre es reconocer su autoridad, su grandeza y quién Él es.
Podemos alabarlo y agradecerle, no solamente por lo que nos da, sino por lo que Él es.
Podemos agradecerle porque es bueno, porque es fiel, porque nos ama y porque permanece con nosotros.
La oración no comienza con:
“Dame…”
Comienza reconociendo:
“Dios, vos sos…”
3. “Venga tu reino”
Dios no necesita que nosotros hagamos que su reino exista.
Nosotros necesitamos que su reino gobierne nuestra vida.
Cuando permitimos que Cristo viva en nosotros y dejamos que el Espíritu Santo nos guíe, estamos permitiendo que Dios reine en nuestro corazón.
Entonces podemos preguntarnos:
¿Quién está gobernando mi vida?
¿Mis emociones?
¿Mis deseos?
¿Lo que dicen los demás?
¿O Dios?
4. “Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra”
Esta parte de la oración implica entregarle a Dios el control.
No solamente pedirle que haga lo que nosotros queremos, sino estar dispuestos a decir:
“Señor, que se haga tu voluntad.”
Eso significa permitir que Él obre en nuestra vida como quiera, aunque a veces su respuesta sea diferente a la que esperábamos.
Hacer la voluntad de Dios es elegir caminar por el camino que Él tiene preparado para nosotros.
5. “Danos hoy nuestro pan de cada día”
Esta petición nos recuerda que dependemos de Dios todos los días.
No solamente cuando estamos pasando por una necesidad.
Cada día necesitamos de Él.
Dios conoce nuestras necesidades y cuida de nosotros.
“He aprendido a estar contento con lo que tengo.”
Filipenses 4:11
También podemos pedirle a Dios aquello que necesitamos, confiando en que Él sabe qué es mejor para nosotros.
Y cuando pedimos, tenemos que hacerlo con fe.
“Sigan pidiendo y recibirán lo que piden; sigan buscando y encontrarán; sigan llamando, y la puerta se les abrirá.”
Mateo 7:7-11
Orar también es confiar.
6. “Perdona nuestras deudas, como también nosotros perdonamos”
Dios nos ofrece perdón cuando reconocemos nuestros pecados, nos arrepentimos y los confesamos.
Pero Jesús también nos enseña algo importante:
Nosotros tenemos que aprender a perdonar a los demás.
No podemos pedir constantemente el perdón de Dios mientras nos negamos a perdonar a quienes nos han lastimado.
Perdonar no significa decir que lo que pasó estuvo bien.
Significa decidir dejar el rencor en las manos de Dios.
7. “No nos dejes caer en tentación”
Todos podemos ser tentados.
Por eso necesitamos pedirle a Dios fuerzas para permanecer firmes.
¿Qué hacemos cuando aparece la tentación?
Decimos que no.
Pero no lo hacemos solamente con nuestras propias fuerzas.
Podemos pedirle a Dios sabiduría, fortaleza y dominio propio para elegir lo correcto.
La oración también nos prepara para enfrentar las situaciones que pueden hacernos caer.
8. “Líbranos del mal”
También podemos pedirle a Dios que nos proteja del mal.
El enemigo busca constantemente alejarnos de Dios y hacernos caer.
Por eso necesitamos estar atentos y depender de Dios.
No tenemos que vivir con miedo, sino confiar en que Dios es quien nos guarda y nos sostiene.
9. “Tuyo es el reino, el poder y la gloria”
Jesús termina la oración modelo volviendo al principio:
Alabando y reconociendo a Dios.
Todo pertenece a Él.
El reino, el poder y la gloria.
Y cuando terminamos una oración diciendo “amén”, estamos diciendo:
“Así sea.”
Es una manera de expresar nuestra confianza y acuerdo con lo que acabamos de decir delante de Dios.
ORAR ES RELACIONARNOS CON DIOS
La oración no debería ser vista como una obligación que tenemos que cumplir.
Es una oportunidad para acercarnos a Dios.
Podés hacerlo en cualquier momento del día.
No importa si tenés cinco minutos o si necesitás quedarte mucho más tiempo.
Buscá un momento, alejándote de las distracciones, y simplemente hablá con Él.
Contale cómo estás.
Agradecele.
Pedile ayuda.
Pedile dirección.
Alabalo.
Confesale lo que te pasa.
Y también aprendé a quedarte en silencio delante de Él.
Porque la oración no es solamente hablar.
Es construir una relación con nuestro Padre. 💛
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