¿Quién nos tienta?


SÍ, SOMOS TENTADOS...

Todos, en algún momento, somos tentados.

Pero, ¿qué es realmente la tentación?

La tentación puede entenderse como un estímulo o una situación que busca llevarnos a hacer algo que sabemos que no está bien. También puede presentarse como una prueba en la que tenemos que elegir entre hacer lo correcto o seguir aquello que nos aleja de Dios.

La pregunta entonces es:

¿Quién nos tienta?

La Biblia nos muestra que el enemigo busca tentarnos y alejarnos de Dios.

Pero hay algo que tenemos que entender: ser tentados no significa que ya pecamos.

La tentación aparece, pero nosotros tenemos que decidir qué hacemos con ella.

Jesús también fue tentado

En Mateo 4:1-11 encontramos a Jesús siendo tentado por el diablo.

Jesús estaba en un momento de necesidad y el enemigo intentó aprovechar esa situación para hacerlo caer.

Pero Jesús respondió cada tentación utilizando la Palabra de Dios.

Y esto nos enseña algo muy importante:

SOMOS HIJOS DE DIOS, Y DE ESO NO DEBEMOS DUDAR.

El enemigo puede intentar hacernos dudar de nuestra identidad, de lo que Dios dijo o de cuánto nos ama.

Pero nuestra identidad no depende de lo que sentimos en un determinado momento.

Somos hijos de Dios.

“No solo de pan vivirá el hombre”

En una de las tentaciones, Jesús respondió citando Deuteronomio 8:3:

“La gente no vive solo de pan, sino de cada palabra que sale de la boca de Dios.”

El pan puede llenar nuestro estómago, pero necesitamos algo mucho más profundo para vivir:

La Palabra de Dios alimenta nuestro espíritu.

Por eso, cuando aparezca una tentación, necesitamos conocer la Palabra para poder reconocer qué viene de Dios y qué busca alejarnos de Él.

No podemos defendernos de algo que no conocemos.

¿Conocemos realmente la Palabra de Dios?

Leer la Biblia no debería ser solamente cumplir con una rutina.

Necesitamos conocerla, entenderla y aprender a aplicarla en nuestra vida.

“Esfuérzate para poder presentarte delante de Dios y recibir su aprobación. Sé un buen trabajador, uno que no tiene de qué avergonzarse y que explica correctamente la palabra de verdad.”
2 Timoteo 2:15

¿Cuántas veces tentamos nosotros a Dios?

En otra de las tentaciones, el enemigo llevó a Jesús a poner a prueba a Dios.

Jesús respondió citando Deuteronomio 6:16:

“No debes poner a prueba al Señor tu Dios.”

Y esto también nos lleva a mirarnos a nosotros mismos.

¿Cuántas veces nosotros ponemos a prueba a Dios?

A veces queremos hacer lo que sabemos que está mal y después esperamos que Dios nos proteja de las consecuencias.

O tomamos decisiones sin buscarlo y después le pedimos que simplemente respalde lo que nosotros decidimos.

Confiar en Dios no significa ponerlo a prueba.

Significa obedecerlo incluso cuando no entendemos todo.

Nada puede ocupar el lugar de Dios

En Deuteronomio 6:13 se nos recuerda que debemos adorar al Señor y servirle solamente a Él.

Durante la tentación, el enemigo incluso intentó que Jesús lo adorara.

Pero Jesús no negoció su adoración.

Y nosotros también tenemos que preguntarnos:

¿Hay algo que esté ocupando el lugar que solamente le corresponde a Dios?

Puede ser una persona, una relación, nuestros propios deseos, la aprobación de los demás o cualquier cosa que termine teniendo más importancia que Dios.

Nuestra adoración no puede depender de cómo están las cosas.

Adoramos a Dios porque Él es Dios.

¿Qué podemos hacer cuando somos tentados?

La tentación va a aparecer.

Por eso necesitamos estar preparados.

1. Depender de la Palabra de Dios

Necesitamos alimentar nuestro espíritu constantemente.

No podemos pretender tener fuerzas para resistir si nunca buscamos a Dios.

2. No poner a prueba a Dios

Confiar en Él también significa obedecerlo.

No necesitamos tomar decisiones imprudentes para “comprobar” si Dios va a cuidarnos.

3. Adorar solamente a Dios

Nada ni nadie debería ocupar el primer lugar en nuestra vida.

Dios merece nuestra adoración completa.

4. Resistir la tentación

No tenemos que enfrentarla solos.

Podemos apoyarnos en la Palabra de Dios y pedir la ayuda del Espíritu Santo.

“Así que humíllense delante de Dios. Resistan al diablo, y él huirá de ustedes.”
Santiago 4:7

Resistir también significa alejarnos de aquello que sabemos que nos puede hacer caer.

5. Obedecer en lo pequeño

La obediencia no solamente aparece en las grandes decisiones.

También está en lo cotidiano.

En lo que hacemos cuando nadie nos ve.

En cómo hablamos.

En cómo tratamos a los demás.

En las decisiones pequeñas que tomamos todos los días.

La fidelidad en lo pequeño también forma nuestro carácter.

LA TENTACIÓN VA A VENIR, PERO NO ESTAMOS SOLOS

Ser tentados no significa que Dios nos abandonó.

Jesús también fue tentado y nos mostró cómo responder: aferrándonos a la Palabra y permaneciendo firmes en Dios.

“Las tentaciones que enfrentan en su vida no son distintas de las que otros atraviesan. Y Dios es fiel; no permitirá que la tentación sea mayor de lo que puedan soportar. Cuando sean tentados, él les mostrará una salida para que puedan resistir.”
1 Corintios 10:13

La tentación puede aparecer, pero Dios siempre puede darnos una salida.

No tenemos que confiar solamente en nuestras fuerzas.

Podemos buscar al Espíritu Santo.

Podemos recurrir a la Palabra.

Podemos pedir ayuda.

Podemos alejarnos de aquello que nos hace caer.

Y podemos elegir obedecer.

La tentación puede tocar nuestra puerta, pero nosotros decidimos si la dejamos entrar.

Somos hijos de Dios.

Conocemos su Palabra.

Tenemos al Espíritu Santo.

Y no estamos solos para enfrentar la tentación.

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