¿Qué busca Dios en los jóvenes?
¿QUÉ BUSCA DIOS DE LOS JÓVENES?
Muchas veces nos preguntamos qué quiere Dios para nuestra vida, cuál es nuestro propósito o qué espera de nosotros.
Pero antes de pensar en grandes cosas, hay algo mucho más importante:
¿Cómo estamos viviendo nuestra relación con Dios?
Dios quiere jóvenes que lo conozcan, que estén cerca de Él y que puedan reflejarlo en cada área de su vida.
No se trata solamente de lo que hacemos dentro de la iglesia.
Se trata de quiénes somos cuando nadie nos está mirando.
1. Estar cerca de Dios
Lo primero que Dios busca es que tengamos una relación real con Él.
No podemos pretender ser luz si estamos lejos de la fuente de luz.
Necesitamos buscarlo, conocerlo, hablar con Él y permitir que transforme nuestra vida.
Y cuando estamos cerca de Dios, eso empieza a reflejarse naturalmente en nuestra manera de vivir.
2. Escoger bien nuestras amistades
“Camina con sabios y te harás sabio; júntate con necios y te meterás en dificultades.”
Proverbios 13:20
Las personas que tenemos cerca pueden influir muchísimo en nuestras decisiones, pensamientos y manera de vivir.
Por eso necesitamos aprender a elegir nuestras amistades.
Esto no significa alejarnos de todas las personas que todavía no conocen a Dios.
Al contrario: somos llamados a ser luz.
Pero una cosa es influenciar a otros y otra muy diferente es permitir que otros nos alejen de Dios.
Tenemos que preguntarnos:
¿Las personas que tengo cerca me ayudan a acercarme a Dios o me alejan de Él?
3. Guardar nuestro corazón
“Sobre todas las cosas cuida tu corazón, porque este determina el rumbo de tu vida.”
Proverbios 4:23
Nuestro corazón necesita ser cuidado.
Lo que dejamos entrar en nuestra mente y en nuestro corazón termina influyendo en nuestra manera de pensar, hablar y actuar.
Por eso necesitamos prestar atención a lo que consumimos, a las personas que escuchamos, a lo que permitimos que ocupe nuestro tiempo y a aquello que comienza a tomar demasiado lugar en nuestra vida.
Dios quiere formar en nosotros un corazón limpio y dispuesto para Él.
4. Confiar en Dios en nuestras decisiones
“Confía en el Señor con todo tu corazón; no dependas de tu propio entendimiento. Busca su voluntad en todo lo que hagas, y él te mostrará cuál camino tomar.”
Proverbios 3:5-6
Cada día tomamos decisiones.
Algunas parecen pequeñas y otras pueden cambiar completamente nuestro futuro.
Por eso necesitamos aprender a incluir a Dios en cada decisión.
Nuestras decisiones tienen consecuencias.
Buenas decisiones pueden llevarnos por buenos caminos, mientras que malas decisiones pueden traer consecuencias que después tendremos que enfrentar.
No se trata de vivir con miedo a equivocarnos.
Se trata de aprender a buscar la dirección de Dios antes de decidir.
Que en todo lo que hagamos podamos reflejarlo.
5. Llevar una vida pura
“¿Cómo puede un joven mantenerse puro? Obedeciendo tu palabra.”
Salmos 119:9
La Biblia misma responde a esta pregunta:
Guardando la Palabra de Dios.
Vivir en pureza no significa ser perfectos.
Significa aprender a cuidar nuestra vida y tomar decisiones que honren a Dios.
La Palabra nos muestra qué cosas debemos dejar, qué cosas debemos evitar y cómo podemos vivir de acuerdo con su voluntad.
6. Que nuestras acciones demuestren quiénes somos
No alcanza con decir:
“Soy cristiano.”
Nuestra manera de vivir debería demostrarlo.
Nuestras acciones hablan.
La manera en que tratamos a los demás.
Cómo reaccionamos cuando nos enojamos.
Cómo hablamos.
Cómo actuamos cuando nadie nos ve.
Cómo respondemos ante una dificultad.
Todo eso muestra quiénes somos.
Por eso estamos llamados a marcar la diferencia.
No necesitamos anunciar constantemente que somos diferentes.
Que nuestras acciones lo demuestren.
7. Recordar que nuestras decisiones tienen consecuencias
“Joven, alégrate mientras eres joven… pero recuerda que tendrás que rendirle cuentas a Dios por todo lo que hagas.”
Eclesiastés 11:9
Dios nos dio libertad para decidir cómo utilizar nuestro tiempo, nuestras capacidades y nuestra juventud.
Podemos elegir en qué invertirlos.
Pero podemos preguntarnos:
¿Qué mejor inversión podemos hacer que poner nuestra juventud al servicio de Dios?
Nuestro tiempo pasa.
Nuestra juventud pasa.
Las oportunidades pasan.
Por eso, ¿qué estamos haciendo con lo que Dios nos dio?
No vivimos para agradar solamente a las personas que nos rodean.
Vivimos delante de Dios y un día rendiremos cuentas delante de Él.
8. No estamos solos
“Aun los jóvenes se cansan y se fatigan, y los muchachos tropiezan y caen. Pero los que confían en el Señor encontrarán nuevas fuerzas.”
Isaías 40:30-31
Ser joven no significa que nunca vamos a cansarnos, equivocarnos o tener dificultades.
Vamos a pasar por momentos complicados.
Pero si estamos en Dios, no estamos solos.
Él renueva nuestras fuerzas.
Él nos sostiene.
Él nos ayuda a levantarnos y continuar.
Y cuando tenemos a Dios, tenemos lo más importante que necesitamos para enfrentar cada etapa de nuestra vida.
¿PARA QUÉ QUEREMOS TODO ESTO?
No se trata solamente de mejorar nuestra propia vida.
Si conocemos a Dios, también tenemos una responsabilidad con quienes todavía no lo conocen.
Pero para poder ayudar a otros, primero tenemos que mirar nuestra propia vida.
¿Estoy cerca de Dios?
¿Estoy cuidando mi corazón?
¿Estoy eligiendo bien mis amistades?
¿Estoy viviendo en pureza?
¿Mis acciones reflejan a Jesús?
Porque no podemos pretender mostrarle a alguien un Dios al que nosotros mismos no estamos buscando.
Primero tenemos que permitir que Dios transforme nuestra vida.
Y después podemos ser luz y ayuda para aquellos que todavía no lo conocen.
¿Queremos ser los únicos?
En Cristo tenemos la promesa de la vida eterna.
Pero entonces aparece una pregunta:
¿Queremos ser solamente nosotros los que conozcamos a Jesús?
¿O queremos que nuestros amigos también lo conozcan?
¿Queremos que nuestra familia conozca a Cristo?
¿Queremos que aquellas personas que todavía están lejos de Dios puedan experimentar su amor?
Dios busca jóvenes que no solamente reciban su luz, sino que la lleven a otros.
Que podamos ser jóvenes que vivan diferente.
Que amen diferente.
Que decidan diferente.
Que sirvan diferente.
No para creernos mejores que los demás, sino porque Cristo transformó nuestra vida.
¡HOY ESTAMOS A TIEMPO! ⏰
Estamos a tiempo de acercarnos más a Dios.
A tiempo de cuidar nuestro corazón.
A tiempo de cambiar nuestras decisiones.
A tiempo de ordenar nuestras prioridades.
A tiempo de dejar atrás aquello que nos aleja de Él.
Y también estamos a tiempo de empezar a ser luz para quienes tenemos cerca.
Dios quiere usar nuestra juventud.
La pregunta es:
¿Estamos dispuestos a dejar que Él lo haga?

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