Servir a Dios pero sin buscar a Dios
SERVIR A DIOS, PERO SIN BUSCAR A DIOS
¿Podemos estar sirviendo a Dios y, al mismo tiempo, estar alejándonos de Él?
La respuesta es sí.
Podemos estar ocupados haciendo cosas para Dios, participando, ayudando y sirviendo, pero olvidarnos de lo más importante:
Buscar a Dios.
Porque servir no reemplaza nuestra relación con Él.
MARTA Y MARÍA
En Lucas 10:38-42 encontramos una historia muy conocida.
Marta estaba ocupada atendiendo y sirviendo, mientras que María decidió sentarse a los pies de Jesús para escucharlo.
Marta estaba haciendo algo bueno.
Pero estaba tan ocupada haciendo cosas que se estaba perdiendo el momento de estar con Jesús.
Jesús no le dijo que servir estuviera mal.
Le mostró que había algo que era más importante.
Podemos estar haciendo mucho para Dios y estar buscando poco a Dios.
Y ahí tenemos que preguntarnos:
¿Estoy sirviendo porque realmente amo a Dios o solamente porque quiero quedar bien con los demás?
Si servimos sin buscarlo, podemos terminar haciendo cosas para Dios pero viviendo lejos de Él.
CUANDO DEJAMOS DE BUSCAR A DIOS
Mateo 13:22 habla de la semilla que cae entre espinos.
Los espinos representan, entre otras cosas, las preocupaciones de esta vida y el deseo por las riquezas, que terminan ahogando la Palabra.
Esto también puede sucedernos.
Las preocupaciones empiezan siendo pequeñas.
Después ocupan más tiempo.
Pensamos constantemente en lo que tenemos que hacer, en lo que nos preocupa, en lo que falta, en lo que podría pasar...
Y sin darnos cuenta:
Las preocupaciones empiezan a crecer más que nuestra búsqueda de Dios.
Los afanes de la vida pueden ir ahogándonos poco a poco.
No necesariamente dejamos de creer.
No necesariamente dejamos de servir.
Simplemente dejamos de buscarlo.
¿QUÉ ESTAMOS PRIORIZANDO?
Hay algo que tenemos que entender:
No está mal tener responsabilidades.
No está mal estudiar, trabajar, ayudar en nuestra casa, servir en la iglesia o tener proyectos.
El problema aparece cuando todas esas cosas ocupan el lugar que solamente Dios debería tener.
Podemos preguntarnos:
¿Cuánto tiempo estoy dedicando a las preocupaciones y cuánto tiempo estoy dedicando a Dios?
¿Estoy más preocupado por hacer cosas para Él que por estar con Él?
¿Mi servicio nace de una relación con Dios o solamente de una obligación?
BUSCAR A DIOS TAMBIÉN ES PARTE DEL SERVICIO
En 1 Timoteo 4:12-16, Pablo anima a Timoteo a dedicarse a su relación con Dios y a cuidar su manera de vivir.
Buscar al Señor no es perder el tiempo.
Es prepararnos para vivir y servir mejor.
Cuando buscamos a Dios, nuestra vida comienza a reflejarlo.
Nuestra manera de hablar cambia.
Nuestra manera de actuar cambia.
Nuestras decisiones cambian.
Y podemos convertirnos en ejemplo para otros.
Por eso necesitamos aprender a dejar las preocupaciones a un lado por un momento y hacer de Dios nuestra prioridad.
No significa que los problemas desaparezcan.
Significa que dejamos de enfrentarlos solos.
DIOS SIGUE TENIENDO EL CONTROL
Sí, existen problemas.
Sí, hay circunstancias difíciles.
Sí, hay días en los que estamos cansados y llenos de preocupaciones.
Pero hay algo que no cambia:
Dios tiene el control.
No tenemos que abandonar nuestras responsabilidades.
Tenemos que aprender a ponerlas en las manos de Dios.
Porque cuando buscamos primeramente al Señor, nuestro servicio deja de ser simplemente una actividad y se convierte en una expresión de nuestra relación con Él.
No se trata de servir menos.
Se trata de buscar más a Dios.
Porque antes de ser servidores, somos hijos.
Y un hijo no solamente hace cosas para su Padre.
También quiere estar con Él. ❤️

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