¿Te la jugas por Dios o jugas con Dios?

¿TE LA JUGÁS POR DIOS O JUGÁS CON DIOS?

Hay una diferencia muy grande entre tomarnos en serio nuestra relación con Dios y simplemente jugar con ella.

Por eso hoy queremos hacernos una pregunta:

¿Realmente nos la estamos jugando por Dios?

Para pensarlo, podemos mirar algunos personajes de la Biblia.

Nosotros creemos que:

  • Moisés: se la jugó.

  • Aarón: jugó con Dios.

  • Abraham: se la jugó.

  • Sara: jugó con Dios.

  • Pablo: se la jugó.

Pero...

¿Vos qué opinás?

¿Realmente se la jugaron por Dios o jugaron con Dios?

La idea no es simplemente ponerles una etiqueta, sino mirar sus decisiones y preguntarnos qué estamos haciendo nosotros hoy.

UNA DECISIÓN PUEDE CAMBIARLO TODO

En Génesis 3:3-6 encontramos el momento en el que Adán y Eva fueron tentados para comer del fruto que Dios les había dicho que no comieran.

Algo influyó en su decisión.

La serpiente puso en duda lo que Dios había dicho y logró que Eva comenzara a mirar el fruto de otra manera.

Esto también puede pasarnos.

El enemigo busca hacernos dudar.

Busca convencernos de que hacer lo contrario a lo que Dios dice es mejor.

Y muchas veces no aparece algo claramente malo.

Puede comenzar con un pensamiento.

Una duda.

Una justificación.

Un “no pasa nada”.

Y poco a poco eso puede llevarnos a tomar decisiones que nos alejan de Dios.

LA BATALLA TAMBIÉN ESTÁ EN NUESTRA MENTE

El enemigo busca influenciar nuestros pensamientos.

Puede intentar llevarnos al odio, al orgullo, a la mentira, a la tentación o a cualquier cosa que nos aleje de Dios.

Por eso necesitamos estar atentos.

No todo pensamiento que aparece en nuestra mente tenemos que aceptarlo como verdad.

Necesitamos aprender a reconocer qué viene de Dios y qué busca alejarnos de Él.

LA ARMADURA DE DIOS

Efesios 6:10-17 nos habla de la armadura de Dios.

Allí encontramos diferentes elementos que representan cómo debemos estar preparados espiritualmente:

  • El cinturón de la verdad.

  • La coraza de justicia.

  • El calzado del evangelio de la paz.

  • El escudo de la fe.

  • El casco de la salvación.

  • La espada del Espíritu, que es la Palabra de Dios.

Cada parte tiene un propósito.

Y entre ellas encontramos el escudo de la fe.

La fe nos ayuda a permanecer firmes cuando aparecen las dudas, las tentaciones y las dificultades.

Tenemos un Dios grande y fuerte, capaz de sostenernos en cualquier situación.

Pero para permanecer firmes necesitamos conocer la verdad y vivirla.

Saber la verdad nos protege.

Vivir el evangelio nos fortalece.

¿QUÉ SIGNIFICA JUGÁRSELA POR DIOS?

Jugársela por Dios no significa que nunca vamos a equivocarnos.

Significa que, aun cuando fallamos, elegimos volver a Él.

Significa tomarlo en serio.

Amarlo con todo nuestro corazón.

Guardar sus mandamientos.

Ser obedientes.

Tomar decisiones que honren a Dios aunque no siempre sean las más fáciles.

Y seguir sus pasos.

👣 Seguir a Jesús significa caminar por donde Él nos enseñó.

Romanos 10:17 nos recuerda que la fe viene por escuchar el mensaje de Cristo.

Por eso necesitamos alimentar nuestra fe constantemente.

No podemos esperar tener una fe fuerte si nunca buscamos a Dios.

NUESTRA LUCHA NO ES CONTRA LAS PERSONAS

La Biblia nos enseña que nuestra lucha espiritual no es contra otras personas.

Por eso, cuando hablamos de la espada del Espíritu, tenemos que entender que la Palabra de Dios no es un arma para atacar a quienes piensan diferente.

Es nuestra herramienta para luchar contra el pecado, las mentiras y las tentaciones que buscan alejarnos de Dios.

No usamos la Biblia para destruir personas.

La usamos para que Dios transforme nuestra propia vida.

SI PERMANECEMOS EN CRISTO

Cuando nuestra relación con Jesús es firme, no significa que nunca vamos a enfrentar problemas.

Significa que nada puede separarnos del amor de Dios.

“A pesar de todo, nuestra victoria es absoluta por medio de Cristo, quien nos amó.”
Romanos 8:37

Y unos versículos después Pablo afirma que nada puede separarnos del amor de Dios.

Por eso nuestra seguridad no está en nuestras propias fuerzas.

Está en Cristo.

JESÚS ES NUESTRA SOLUCIÓN

Juan 10:10 nos muestra que Jesús vino para darnos una vida plena y abundante.

El enemigo quiere destruir.

Jesús quiere dar vida.

El enemigo busca alejarnos.

Jesús nos llama a acercarnos.

El enemigo quiere que juguemos con nuestra fe.

Jesús nos invita a vivir una relación real con Él.

Y entonces volvemos a la pregunta del principio:

¿TE LA JUGÁS POR DIOS O JUGÁS CON DIOS?

No se trata de responderla solamente con palabras.

Nuestra respuesta se demuestra con nuestras decisiones.

Cuando nadie nos ve.

Cuando somos tentados.

Cuando tenemos que elegir entre lo que queremos y lo que Dios quiere.

Cuando obedecer cuesta.

Cuando seguir a Jesús no es lo más cómodo.

Ahí se demuestra dónde está nuestro corazón.

¿Te la jugás por Dios?

¿O estás jugando con Dios?

Hoy podés decidir tomar tu relación con Él en serio. ❤️

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