Jóvenes comprometidos con Dios
NO TENGAS EN POCO TU JUVENTUD
Muchas veces podemos pensar que por ser jóvenes todavía no tenemos mucho para aportar, que necesitamos esperar a ser mayores o tener más experiencia para que Dios pueda usarnos.
Pero la Biblia nos enseña todo lo contrario.
“Que nadie te menosprecie por ser joven. Sé un ejemplo para todos los creyentes en lo que dices, en la manera en que vives, en tu amor, tu fe y tu pureza.”
1 Timoteo 4:12
Dios tiene grandes propósitos para cada uno de nosotros.
Nuestra edad no limita lo que Dios puede hacer.
Para Él somos importantes.
Y si hoy estamos acá, podemos confiar en que Dios quiere trabajar en nuestra vida y usarnos para cumplir su propósito.
¿CÓMO PODEMOS SER EJEMPLO?
Pablo le enseña a Timoteo que su juventud no debía ser una excusa.
Al contrario, debía demostrar su fe a través de su manera de vivir.
1. En la palabra
Lo que decimos importa.
Nuestras palabras pueden mostrar cuánto estamos permitiendo que Dios transforme nuestra vida.
No se trata solamente de hablar de Dios dentro de la iglesia.
También se trata de cómo hablamos con nuestros amigos, nuestra familia y con las personas que tenemos cerca.
Que nuestras palabras reflejen a Cristo.
2. En nuestra conducta
Nuestra manera de actuar también habla.
Ser cristianos no significa solamente decir que creemos en Jesús.
Nuestra vida tiene que demostrarlo.
Cómo tratamos a los demás.
Cómo reaccionamos ante los problemas.
Cómo tomamos decisiones.
Cómo actuamos cuando nadie nos está mirando.
Todo eso puede convertirse en un testimonio.
3. En el amor
Debemos amar a Dios y también amar a las personas.
No podemos decir que amamos a Dios y al mismo tiempo vivir ignorando a quienes tenemos alrededor.
Jesús nos enseñó a amar, servir, perdonar y ayudar.
Que las personas puedan ver el amor de Dios a través de nosotros.
4. En el Espíritu
Nuestra vida debe estar guiada por el Espíritu Santo.
No podemos depender solamente de nuestra propia capacidad.
Necesitamos permitir que Dios nos dirija y transforme.
5. En la fe
Tener fe significa confiar en Dios incluso cuando las circunstancias no son como esperábamos.
“Pues vivimos por lo que creemos y no por lo que vemos.”
2 Corintios 5:7
No siempre vamos a entender lo que Dios está haciendo.
Pero podemos seguir confiando en Él.
6. En la pureza
También estamos llamados a cuidar nuestra vida y vivir apartados del pecado.
Filipenses 4:8 nos enseña a pensar en todo aquello que es verdadero, honorable, justo, puro, bello y digno de admiración.
Lo que pensamos también influye en cómo vivimos.
Por eso tenemos que cuidar lo que dejamos entrar en nuestra mente y en nuestro corazón.
CONOCER Y COMPARTIR LA PALABRA
En 2 Timoteo 4:13, Pablo le pide a Timoteo que lleve consigo los libros y, especialmente, los pergaminos.
Esto nos recuerda la importancia de leer, estudiar y conocer la Palabra de Dios.
Pero no debemos quedarnos solamente con el conocimiento.
Tenemos una verdad que debemos transmitir.
No podemos guardarnos todo para nosotros.
Si conocemos a Cristo, tenemos algo que compartir.
Podemos hablar de lo que Dios hizo en nuestra vida.
Podemos enseñar su Palabra.
Podemos animar a otros.
Podemos ser luz para quienes todavía no lo conocen.
¿QUÉ DONES NOS DIO DIOS?
En 2 Timoteo 4:14, Pablo también habla de un don que Timoteo había recibido.
Esto nos lleva a preguntarnos:
¿Reconocemos los dones que Dios nos dio?
Todos tenemos capacidades, talentos y dones que podemos poner al servicio de Dios.
Romanos 12:6-8 menciona diferentes dones y maneras de servir.
No todos hacemos lo mismo.
No todos tenemos las mismas capacidades.
Y eso está bien.
Dios puede usar lo que cada uno tiene para edificar a otros.
Podemos pensar también que algunos dones y capacidades pueden ser utilizados fuera de la iglesia para ser testimonio y alcanzar a quienes todavía no conocen a Dios, mientras que dentro de la iglesia pueden contribuir al crecimiento y edificación del pueblo de Dios.
Lo importante es no esconder aquello que Dios nos dio.
ADMINISTREMOS BIEN LO QUE RECIBIMOS
1 Pedro 4:10 nos enseña que debemos administrar los dones que Dios nos dio y ponerlos al servicio de los demás.
No importa si nuestro don parece pequeño.
No importa si otros tienen capacidades diferentes.
Lo importante es poner lo que tenemos en las manos de Dios.
Quizás sabés sacar fotos.
Quizás sabés cantar.
Quizás te gusta enseñar.
Quizás sabés organizar.
Quizás tenés facilidad para escuchar a otros.
Quizás sos bueno comunicando.
Quizás tenés un talento que todavía ni siquiera descubriste.
Dios puede usar todo eso.
NO SOMOS MENOS POR SER JÓVENES
Ser joven no significa ser menos importante.
Timoteo era joven y Pablo le recordó que podía ser un ejemplo.
Jeremías también sintió que era demasiado joven cuando Dios lo llamó.
“No digas: ‘Soy demasiado joven’, pues tienes que ir dondequiera que te envíe y decir todo lo que te diga.”
Jeremías 1:7
Dios no le pidió a Jeremías que esperara a ser mayor.
Le dijo:
“Yo estoy contigo.”
Y eso también podemos recordarlo nosotros.
Dios no nos llama porque seamos perfectos o porque tengamos todas las respuestas.
Él nos capacita y nos acompaña.
SOMOS MUY IMPORTANTES PARA DIOS
No tenemos que esperar a ser mayores para empezar a servir.
No tenemos que pensar que nuestros dones no son suficientes.
No tenemos que compararnos con otros.
Dios quiere usarnos hoy.
Hoy podemos ser ejemplo.
Hoy podemos servir.
Hoy podemos compartir su Palabra.
Hoy podemos usar nuestros dones.
Hoy podemos marcar una diferencia.
Y para hacerlo necesitamos ser cristianos comprometidos con el Señor.
“Confía en el Señor con todo tu corazón; no dependas de tu propio entendimiento. Busca su voluntad en todo lo que hagas, y él te mostrará cuál camino tomar.”
Proverbios 3:5-6
No tengas en poco tu juventud.
Dios tiene un propósito para tu vida.
No sos demasiado joven para ser usado por Dios.
No sos menos.
No estás de más.
Sos muy importante para Él. 💛

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