¿Somos hijos o esclavos?

 

LIBRES EN CRISTO ❤️

¿Qué significa libre? ¿Qué es libertad?

Libre es no ser esclavo, tener la facultad de elegir entre el bien y el mal, según la Biblia.

Juan 8:31-32

"Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres."

La verdad nos hace libres, pero ¿qué es la verdad?

La Palabra de Dios es la verdad. Ella nos hace libres. Cuando tenemos un encuentro con Él nos hacemos libres.

Pero para que esa verdad nos haga libres tenemos que obedecer. Podemos conocer la Palabra, pero si no la obedecemos, no somos libres.

Esa verdad nos hace libres y ya no somos iguales.

Juan 8:34-36

"Jesús les respondió: De cierto, de cierto os digo, que todo aquel que hace pecado, esclavo es del pecado. Y el esclavo no queda en la casa para siempre; el hijo sí queda para siempre. Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres."

¿Somos esclavos o libres? ¿Qué nos hace esclavos?

Cuando dejamos de ser esclavos del pecado para ser libres, siempre vamos a caer, pero tenemos que estar firmes en la Palabra para vencer la tentación.

Si por medio de Jesús somos llamados hijos y permanecemos para siempre, en cambio el esclavo no dura para siempre en la casa, no permanece.

Cuando tenemos ese encuentro genuino con el Señor, hace que permanezcamos como hijos.

¿Somos hijos o esclavos?

Cómo adoramos al Señor es lo que nos va a reflejar cómo estamos con Él.

El pecado nos aleja, hace que estemos atados a cosas sin importancia y no nos deja ver lo que de verdad deberíamos ver.


Juan 8:1-10

"Y Jesús se fue al monte de los Olivos. Y por la mañana volvió al templo, y todo el pueblo vino a él; y sentado él, les enseñaba. Entonces los escribas y los fariseos le trajeron una mujer sorprendida en adulterio; y poniéndola en medio, le dijeron: Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en el acto mismo de adulterio. Y en la ley nos mandó Moisés apedrear a tales mujeres. Tú, pues, ¿qué dices? Mas esto decían tentándole, para poder acusarle. Pero Jesús, inclinado hacia el suelo, escribía en tierra con el dedo. Y como insistieran en preguntarle, se enderezó y les dijo: El que de vosotros esté sin pecado sea el primero en arrojar la piedra contra ella. E inclinándose de nuevo hacia el suelo, siguió escribiendo en tierra. Pero ellos, al oír esto, acusados por su conciencia, salían uno a uno, comenzando desde los más viejos hasta los postreros; y quedó solo Jesús, y la mujer que estaba en medio. Enderezándose Jesús, y no viendo a nadie sino a la mujer, le dijo: Mujer, ¿dónde están los que te acusaban? ¿Ninguno te condenó?"

Antes los castigos por los pecados eran distintos. Ellos tenían que ir al templo para ser perdonados, nosotros deberíamos ir todos los días.

En cambio, gracias a Jesús eso ya no es más así. Pero a veces ni nosotros mismos nos perdonamos y hacemos que no podamos ser libres.

Traemos nuestro pasado a nuestro futuro, seguimos con esas cadenas del pecado y nos olvidamos de la libertad que Él nos concedió.

El perdón del Señor es completo, no a medias.


Romanos 6:20-23

"Porque cuando erais esclavos del pecado, erais libres acerca de la justicia. ¿Pero qué fruto teníais de aquellas cosas de las cuales ahora os avergonzáis? Porque el fin de ellas es muerte. Mas ahora que habéis sido libertados del pecado y hechos siervos de Dios, tenéis por vuestro fruto la santificación, y como fin, la vida eterna. Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro."

¿Cómo nos damos cuenta de que somos libres o esclavos según el versículo?

Por los frutos es que vamos a saber si somos esclavos o siervos del Señor.

Hoy el mundo nos habla de una libertad que, en realidad, nos hace esclavos del pecado.

Por los frutos es fácil saber quién o qué es el centro de nuestra vida.

Proverbios 11:30

"El fruto del justo es árbol de vida;
Y el que gana almas es sabio."

Solo tenemos que ver qué frutos damos.

Es por gracia que pasamos de la muerte a la vida. Es un regalo por medio de Jesús, porque Dios es un Dios de amor.

Sabiendo esto, nuestras vidas no pueden ser iguales a antes, porque Él dio a su único Hijo por amor a nosotros.

Por ese acto tan grande de amor, por su Palabra y por su gracia, nosotros no tenemos que ser iguales. No volvamos atrás.

Gálatas 5:1

"Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud."

Sabiendo tanto de la Palabra, ellos no creyeron en la verdad de la Palabra.

Pero por amor nos libertó de las cadenas del pecado.

Vivamos libres por Él. ❤️

Por ese amor fuimos libres. Puede pasar por muchas cosas, pero esas muchas aguas no pueden apagar ese amor que Dios tiene hacia nosotros, y nosotros deberíamos ser así con Él, amarlo de la misma manera, porque fue su amor el que nos libertó.

Somos libres del pasado para disfrutar de una vida plena, para disfrutar de la libertad que Cristo nos da en Él. ❤️

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