¿Como veo a Dios?
A veces es difícil entender el amor de un padre, y quizás no vemos a Dios como un padre o un amigo.
Entonces ¿como puedo hacer para ver a Dios como un amigo? Para mostrarle y contarle a Dios todo lo que verdaderamente soy aunque El ya lo sepa.
Lo que primero tenemos que hacer es también poder tener la fe en los amigos terrenales. Si puedo confiar y hablar de Dios con un amigo, como Dios no nos va a entender con el amor tan inmenso que tiene por nosotros? Tenemos que buscar personas que nos edifiquen.
Santiago 5:16 RVR1960
“Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros, para que seáis sanados. La oración eficaz del justo puede mucho.”
¿Como puedo conseguir esos amigos?
Comenzar a relacionarnos más con Dios para que El guíe nuestras amistades. La verdadera relación demanda un corazón sincero dispuesto y abierto a El.
A Dios lo empezamos a ver en las mínimas cosas cuando nos relacionamos más con El.
¿Como hago para que los demás vean a Dios en mi?
Quizás los amigos que aun no conocen a Dios se encasillan o engloban a Dios, la iglesia y todo en una sola persona y se cierran, por eso es importante ser ejemplo.
¿Como hago para ser ejemplo y marcar la diferencia?
Para esto es necesario que Jesús entre en mi y se haga cargo de todo, morir a nuestra carne, a lo que yo quiero y nuestros intereses, aceptando su voluntad.
Romanos 14:7-19 RVR1960
“Porque ninguno de nosotros vive para sí, y ninguno muere para sí. Pues si vivimos, para el Señor vivimos; y si morimos, para el Señor morimos. Así pues, sea que vivamos, o que muramos, del Señor somos. Porque Cristo para esto murió y resucitó, y volvió a vivir, para ser Señor así de los muertos como de los que viven. Pero tú, ¿por qué juzgas a tu hermano? O tú también, ¿por qué menosprecias a tu hermano? Porque todos compareceremos ante el tribunal de Cristo. Porque escrito está: Vivo yo, dice el Señor, que ante mí se doblará toda rodilla, Y toda lengua confesará a Dios. De manera que cada uno de nosotros dará a Dios cuenta de sí. Así que, ya no nos juzguemos más los unos a los otros, sino más bien decidid no poner tropiezo u ocasión de caer al hermano. Yo sé, y confío en el Señor Jesús, que nada es inmundo en sí mismo; mas para el que piensa que algo es inmundo, para él lo es. Pero si por causa de la comida tu hermano es contristado, ya no andas conforme al amor. No hagas que por la comida tuya se pierda aquel por quien Cristo murió. No sea, pues, vituperado vuestro bien; porque el reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo. Porque el que en esto sirve a Cristo, agrada a Dios, y es aprobado por los hombres. Así que, sigamos lo que contribuye a la paz y a la mutua edificación.”
¿Como hacemos para que los demás vean que Cristo esta en nosotros?
Cuando lo dejamos entrar, los frutos florecen, y son de Jesus, no son nuestros. Podemos transmitir esa luz que quizás antes los demás no notaban.
Debemos demostrarle al mundo que hay esperanza, que hay un camino diferente, en todo tiempo y lugar debemos ser un reflejo de nuestro Padre.
Para que los demás vean a Dios en nosotros, primero tenemos que fijar la mirada en El.
Vemos a Dios cuando lo conocemos. No es lo mismo verlo que conocerlo.
Como en la historia de Felipe:
Juan 14:9-10 RVR1960
“Jesús le dijo: ¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros, y no me has conocido, Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre; ¿cómo, pues, dices tú: Muéstranos el Padre? ¿No crees que yo soy en el Padre, y el Padre en mí? Las palabras que yo os hablo, no las hablo por mi propia cuenta, sino que el Padre que mora en mí, él hace las obras.”
Cuando lo vemos y reconocemos, podemos entender y nos damos cuenta de que Dios está siempre.
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